La maldición del hombre mono - Las raíces evolutivas del sufrimiento humano
"(,,,) Empecé a trabajar primero con cráneos y luego con cerebros, aplicando técnicas de morfometría computarizada que entonces eran muy novedosas y, desde el principio, los resultados apuntaban a una curiosa e inesperada variabilidad en los lóbulos parietales de nuestra especie, Homo sapiens. Fue así como empecé a hurgar en la anatomía de esta región de nuestra cabeza, tanto a nivel de huesos como de corteza cerebral e incluso de vasos sanguíneos. Después de una década de estudios anatómicos, decidí empezar a investigar también sus funciones cognitivas. En primer lugar, la integración visoespacial, es decir, la capacidad de integrar el cuerpo en el espacio, combinando la información somática y la información visual. Y en segundo lugar, después de otros diez años, la atención, es decir, la capacidad de seleccionar un foco sensorial o cognitivo, y sostenerlo a pesar de otros estímulos competitivos. La idea era investigar estos aspectos a lo largo de la evolución humana pero, más a...