O Lazarillo de Tormes
'El Lazarillo de Tormes' (1808-1812), de Francisco de Goya
(…)
“Lázaro de Tormes es el Adán de los personajes novelescos, pero él viene de
otro origen mucho más antiguo, el cuento popular y la cultura carnavalesca,
mundos sumergidos y fácilmente olvidados porque apenas dejan testimonios
escritos. La alta cultura, como su propio nombre indica, trata de la parte alta
de la sociedad y del cuerpo humano. Mijaíl Bajtín nos recuerda que los héroes
otean el mundo desde la altura de sus caballos. El valor del héroe épico y del
enamorado culto residen en el órgano más noble, que es el corazón; la belleza
que celebran es la que se revela a la mirada. El órgano principal en la vida de
Lázaro, como en la de Sancho, es el estómago. Comilonas, vómitos, ronquidos,
eructos, pedos, diarreas, secreciones corporales de todo tipo, pasan de la risa
popular y el descaro carnavalesco a la literatura filtrándose por el tejido
poroso de la novela. El ciego introduce su nariz tan larga como si fuera de una
máscara de carnaval en la boca abierta de Lázaro queriendo averiguar por el
olor si se ha comido una longaniza, y Lázaro le baña toda la cara en la
abundancia pestilente de su vomitona. Nos parece que oímos ataques de risa del
siglo XVI.”
(…)
Antonio Muñoz Molina
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